1. Define qué debe reconocer
Aclara público, competencia, personalidad y usos antes de dibujar. Un logo no tiene que explicar todo; tiene que ser recordable y apropiado.
2. Reduce el concepto
Explora símbolos, letras y composiciones, luego elimina lo que no aporta. La claridad es más valiosa que una metáfora complicada.
3. Prueba la tipografía y el contraste
Comprueba el logo en una tinta, pequeño, grande y sobre fondos distintos. Si pierde legibilidad, el sistema aún necesita trabajo.
4. Entrega un sistema usable
Incluye versiones horizontal, vertical, monocroma y archivos vectoriales. Un buen logo debe poder vivir en web, imprenta y redes sin improvisación.